Washington: Kristalina Georgieva, titular del FMI, advirtió que el conflicto regional podría alterar mercados energéticos y empujar la inflación mundial, en un contexto donde “la incertidumbre se ha convertido en la nueva realidad”.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, expresó su preocupación por las consecuencias económicas del conflicto en Medio Oriente, que amenaza con generar volatilidad en los precios de la energía y complicar la convergencia inflacionaria global. En declaraciones recientes, la funcionaria señaló que las tensiones geopolíticas actuales representan un riesgo significativo para la estabilidad macroeconómica, especialmente en economías dependientes de importaciones energéticas.
Georgieva destacó que el conflicto podría disparar los precios del petróleo y el gas, afectando los costos de transporte, producción industrial y generación eléctrica en todo el mundo. “La incertidumbre se ha convertido en la nueva realidad”, afirmó, subrayando que los mercados financieros ya reflejan mayor aversión al riesgo ante la escalada de hostilidades. Para el FMI, este escenario complica los esfuerzos de los bancos centrales por bajar las tasas de interés, ya que una suba de la inflación importada obligaría a mantener políticas monetarias restrictivas por más tiempo.
El organismo multilateral viene monitoreando de cerca las repercusiones del conflicto sobre las proyecciones macroeconómicas globales, que ya mostraban un crecimiento moderado para 2026. Economistas del FMI estiman que un salto sostenido en los precios energéticos podría restar hasta medio punto al PBI mundial, con impactos diferenciados según la exposición de cada país a las importaciones. Las economías europeas, aún sensibles por la guerra en Ucrania, serían las más golpeadas, seguidas por emergentes con fuerte demanda energética.
La titular del FMI instó a los gobiernos a fortalecer reservas estratégicas y diversificar fuentes de suministro, como medida inmediata frente a posibles disrupciones en rutas marítimas clave del Golfo Pérsico. Georgieva también llamó a acelerar la transición energética como respuesta estructural, aunque aclaró que las renovables no pueden compensar disrupciones de corto plazo. El mensaje apunta a preparar a las economías para una volatilidad que podría extenderse meses o años.
En el marco de las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial, Georgieva remarcó que la escalada en Medio Oriente agrava otros riesgos globales, como el comercio fragmentado, el endeudamiento público elevado y la desaceleración china. Para América Latina, el organismo ve un impacto mixto: países exportadores de commodities podrían beneficiarse de precios altos, pero la mayoría enfrentaría mayores costos y menor competitividad.
La advertencia del FMI se da en un momento donde los mercados ya anticipan mayor riesgo geopolítico, con el petróleo Brent superando los 85 dólares por barril y las bolsas mostrando tomas de ganancias. Georgieva evitó dar proyecciones específicas sobre el conflicto, pero dejó claro que el Fondo ajustará sus estimaciones en función de la evolución militar y las represalias comerciales que puedan derivarse.