Buenos Aires: en un clima financiero tenso, el S&P Merval acumula caídas y los bonos ceden, mientras el REM del BCRA eleva la proyección de inflación 2026 al 26,1%.
En medio de una mayor cautela financiera, el S&P Merval encadenó varias ruedas en terreno negativo y los bonos soberanos volvieron a retroceder, reflejando el mal clima que atraviesan los activos argentinos. La corrección se da en paralelo a un nuevo dato clave: las consultoras y bancos que releva el Banco Central, a través del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), ajustaron al alza su proyección de inflación para 2026, que ahora se ubica en torno al 26,1% anual, por encima del relevamiento previo. La combinación de mercados en baja y expectativas de precios más elevadas reavivó las dudas sobre la velocidad con la que la economía podrá dejar atrás el proceso inflacionario.
En las últimas jornadas, la plaza local mostró un sesgo claramente vendedor, con el índice S&P Merval retrocediendo luego de haber tocado máximos recientes y perforando pisos que el mercado seguía de cerca, mientras los bonos en dólares y en pesos ajustables registraron caídas adicionales que empujaron al alza el riesgo país. El movimiento responde a una mezcla de toma de ganancias tras el rally de los meses previos, menor apetito por riesgo emergente y dudas sobre el sendero de la macro argentina en un contexto de desaceleración más lenta de la inflación. Para los operadores, la baja de las acciones y la debilidad de la deuda muestran que parte de los inversores decidió reducir exposición hasta tener mayor claridad sobre la marcha de la actividad, el tipo de cambio y la política monetaria.
En ese marco, el nuevo informe del REM del Banco Central aportó un dato que reforzó la prudencia en los mercados: las consultoras y entidades participantes revisaron sus pronósticos y ahora esperan que el Índice de Precios al Consumidor cierre 2026 con una suba del 26,1% anual, es decir, varios puntos por encima de la estimación del relevamiento anterior. El ajuste refleja un deterioro en las expectativas luego de un primer tramo del año en el que los precios mostraron una dinámica más persistente de lo previsto, con una inflación que se habría ubicado algo por encima de las proyecciones originales para febrero. Entre los analistas, gana peso la idea de que la baja de la inflación será más gradual y demandará un mayor esfuerzo en materia de anclaje fiscal y monetario.
Los especialistas que integran el panel del REM, entre ellos consultoras privadas, centros de investigación y bancos locales y del exterior, no solo corrigieron la proyección anual, sino también las tasas mensuales esperadas para los próximos meses, lo que sugiere que el proceso desinflacionario podría ser más lento. En el corto plazo, el consenso del mercado apunta a que la inflación se mantendría en torno o por encima del 2% mensual durante buena parte del primer semestre, para empezar a bajar recién hacia la segunda mitad del año. Este escenario obliga a recalcular el sendero de la tasa de interés, el ritmo de ajuste cambiario y la posibilidad de una mejora sostenida en el poder de compra de los salarios.
Aun así, el REM mantiene la expectativa de que la economía registre un crecimiento moderado en 2026, apoyado en una recuperación gradual de la actividad tras la recesión previa y en un mayor dinamismo de sectores como energía, agro y servicios basados en conocimiento. Sin embargo, la combinación de inflación más alta de la prevista, tasas reales todavía exigentes y mercados financieros inestables plantea interrogantes sobre la fortaleza de ese rebote. Entre los economistas empieza a instalarse un escenario de mayor volatilidad macro de la que se descontaba a comienzos del año.
En este contexto, las miradas del mercado se concentran en los próximos pasos del Gobierno en materia de política económica. Las definiciones sobre el programa fiscal, el manejo del tipo de cambio y una eventual negociación financiera más amplia serán clave para recuperar la confianza de los inversores y moderar la presión sobre los activos. De la capacidad oficial para anclar expectativas y ordenar las variables de corto plazo dependerá, en buena medida, que el S&P Merval y los bonos puedan encontrar un piso más firme y que la inflación efectivamente converja a los niveles proyectados para fin de año.