En una declaración en video difundida en redes, Federico Massoni sostuvo que la disputa “no es Carpintero vs Severiche” y afirmó que detrás hay una operación “muy peligrosa” impulsada desde el poder. Cuestionó la designación del fiscal Lucas Papini en el área de delitos contra la administración pública, apuntó a la fiscal Gamarra y vinculó el trasfondo a un choque con el sector pesquero. También pidió que se investigue una denuncia por una presunta coima de 6,5 millones de dólares radicada en EEUU.
Federico Massoni difundió un mensaje en video con tono de denuncia política e institucional, en el que afirmó que el caso que hoy se discute públicamente no sería el verdadero centro del problema. “En realidad me parece que el caso no es Carpintero vs Severiche. Me parece que el caso va mucho más allá”, sostuvo, antes de asegurar que lo que está viendo es “una inacción del gobierno”, a la que calificó como “peligrosa” y “muy peligrosa”. En ese mismo eje, Massoni afirmó que el objetivo sería instalar “un apellido de bandido” y enmarcó su advertencia en un diagnóstico más amplio: “Estamos en una provincia en donde hay una crisis estructural muy fuerte”.
El punto más sensible de su exposición fue el cuestionamiento al Ministerio Público Fiscal a partir de cómo, según relató, se activó la denuncia realizada por el dirigente de ATE, José Severiche. La calificó como “muy rara” porque -dijo- “está presentada por escrito y dirigida directamente a un fiscal nuevo (Lucas Papini)”. En esa línea, Massoni sostuvo que Papini “no debería ser fiscal” porque “no cumple con los requisitos de nuestra Constitución” y remarcó que, pese a eso, hoy es fiscal general. Allí apuntó directamente al gobernador Ignacio Torres al sugerir que se forzaron criterios para sostener esa designación: “Este gobernador nos tiene acostumbrados a que él es emperador y él mueve todo como para que haya excepciones”, afirmó.
Massoni también cargó contra el lugar institucional que ocupa Papini, al subrayar que se trata de un área “muy particular”: fiscalía contra los delitos en la administración pública, a la que describió como un engranaje anticorrupción. Desde esa descripción construyó su acusación política más fuerte: “¿Para controlar a quién? La corrupción del Estado. ¿El Estado de quién? Del mejor amigo, de Nacho Torres”, dijo. En ese tramo, sostuvo que la intervención avanzó con rapidez y pidió medidas que definió como “completamente desquiciadas”, y aseguró que le sorprendió la participación de la fiscal Gamarra: “Me extraña mucho que la fiscal Gamarra se haya prestado a esto, porque es una fiscal a la cual yo le tenía muchísimo respeto”.
Para despegarse de cualquier lectura de defensa personal, Massoni fue explícito con el nombre de Gonzalo Carpintero: recordó que le tocó “investigarlo”, “perseguirlo” y “ponerlo preso”, y que después “la Justicia lo condenó” y “él pagó”. Con esa aclaración, insistió en que la finalidad de fondo no sería Carpintero: “El objetivo no es Carpintero”, afirmó, y sostuvo que el verdadero trasfondo es político y económico. Según su interpretación, existe “una pelea interna” entre el gobernador y “sus antiguos socios, que son los de la pesca”, y describió una metodología de disciplinamiento: “Está aleccionando a sus enemigos de turno, como es la pesca”, afirmó, al señalar que el mensaje sería “voy a ir contra la pesca y vamos a buscar ficha limpia”. En ese punto, cuestionó la consistencia de esa bandera y sostuvo que si la “ficha limpia” se aplica con el mismo criterio que -según él- se aplicó en el Estado, entonces “vamos a tener que reverla”, porque dijo ver “muchos delincuentes con antecedentes, funcionarios”.
En el cierre, Massoni volvió a elevar la gravedad de su denuncia al comparar el impulso de esta causa con otra presentación que, según afirmó, no habría tenido reacción. Mencionó una denuncia “en el extranjero y en Comodoro Pi” que, dijo, involucra al fiscal de Estado, Andrés Meiszner, por un presunto pedido de “6.5 millones de dólares de coima” a un empresario de Red Chamber”. “Ahí yo no vi ningún fiscal que llame, que empiece a investigar… y todos mirando para otro lado”, sostuvo, y atribuyó esa actitud al hecho que se “se estaba investigando el gobernador de la provincia”. Luego dejó su advertencia más directa de lo que podría suceder: “Hoy es la pesca, son los enemigos de turno. Mañana el enemigo puedo ser yo”, afirmó, y agregó que también podría ser “la prensa” o “los sindicatos”, “Y eso es lo que no podemos permitir en la provincia”, concluyó.