El ajuste impositivo y la suba del petróleo internacional impulsan aumentos en surtidores, con impacto más severo en el interior. En Chubut, los precios ya superan ampliamente el promedio nacional y presionan sobre el costo de vida y la producción.
Los combustibles registran en marzo una suba cercana al 9% en todo el país, pero el impacto no es homogéneo. Mientras en el AMBA los incrementos ya tensionan el bolsillo, en provincias como Chubut la situación es más crítica: los precios en surtidores se ubican entre los más altos del país y amplifican el efecto sobre la economía regional; en comunas del interior ya supera los $1800 el litro de super.
Desde el 1° de marzo, el Gobierno nacional avanzó con la actualización parcial del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC). En naftas sin plomo, el ICL se fijó en $17,385 por litro y el IDC en $1,065, mientras que en gasoil alcanzan $14,884 y $1,696 respectivamente. Aunque parte del ajuste se postergó para abril, el traslado a precios ya se siente con fuerza en surtidores.
En la Ciudad de Buenos Aires, la nafta súper supera los $1.800 y la premium ronda los $2.000, pero en el interior los valores escalan aún más. En Chubut, donde los costos logísticos y de distribución son más elevados, los combustibles ya se ubican entre un 5% y un 10% por encima de los precios del AMBA, consolidando una brecha que impacta de lleno en consumidores y sectores productivos.
El contexto internacional agrava el escenario. El petróleo Brent volvió a superar los 100 dólares por barril, impulsado por el conflicto en Medio Oriente y las tensiones en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz. Este factor encarece los costos de importación y presiona a las petroleras a trasladar aumentos.
Según relevamientos privados, los combustibles acumulan un incremento promedio del 8,7% entre fines de febrero y mediados de marzo, con impacto directo en el transporte y la logística. En provincias patagónicas como Chubut, donde las distancias son mayores y la dependencia del transporte es estructural, el efecto multiplicador es más profundo.
El golpe se siente especialmente en sectores clave de la economía local. La pesca, el transporte de cargas, la actividad petrolera y el comercio enfrentan un aumento directo en sus costos operativos, que luego se traslada a precios. En ciudades como Trelew, Comodoro Rivadavia o Puerto Madryn, el encarecimiento del combustible ya repercute en alimentos, servicios y tarifas locales.
Desde el Gobierno nacional sostienen que el ajuste impositivo responde a la necesidad de sostener el equilibrio fiscal, pero el impacto territorial abre interrogantes. En el interior, y particularmente en la Patagonia, la suba de combustibles no sólo afecta el consumo, sino que compromete la competitividad de las economías regionales.
El efecto inflacionario es inmediato. Los combustibles explican cerca del 4% del IPC, pero su incidencia indirecta es mucho mayor, al trasladarse a toda la cadena de precios. Economistas estiman que la suba de marzo podría aportar hasta 0,5 puntos al índice mensual, en un contexto donde la inflación aún se mantiene en niveles elevados.
En este escenario, Chubut aparece como uno de los territorios más expuestos: altos precios, mayor dependencia del transporte y fuerte impacto en sectores productivos configuran una combinación que profundiza el impacto de cada ajuste.