Oriente Medio: el bloqueo del Estrecho de Ormuz por el conflicto entre EE.UU., Israel e Irán afecta no solo petróleo y gas, sino materias críticas para industria, agricultura y tecnología, con disrupciones que podrían extenderse meses.
El cierre del Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% de la energía mundial, redujo el tránsito marítimo un 95% y amenaza con una "tormenta perfecta" en cadenas de suministro clave. Más allá de los 5 millones de barriles diarios de derivados petroleros bloqueados, fertilizantes, helio, aluminio y azufre ya no circulan libremente, impactando sectores desde la agricultura hasta la alta tecnología.
La industria química y plástica sufre primero: el 45% del azufre global y derivados como nafta para plásticos vienen de la región, esenciales para envases, neumáticos y productos cotidianos. Plantas en Qatar y Emiratos Árabes Unidos paralizan por falta de gas y materias primas, elevando costos de producción en Europa y Asia. Cada día de cierre encarece el comercio mundial de combustibles para barcos y aviones.
En agricultura, el golpe es directo vía fertilizantes: un tercio del comercio global de urea depende de Ormuz. Retrasos de semanas impiden su uso en cosechas 2026, amenazando rendimientos en India, Brasil y EE.UU. Europa enfrenta alzas en costos alimentarios que podrían sumar 10-15% a precios finales.
El aluminio, clave para autos eléctricos, aviación y renovables, pierde el 9-10% de producción regional por escasez de gas en fundiciones de Bahréin y EAU. China busca alternativas, pero rutas largas disparan fletes y primas de seguro. Los efectos duraderos alcanzan metalurgia y construcción de infraestructuras.
La alta tecnología enfrenta costos energéticos y químicos más altos para chips: encarece semiconductores por nafta y azufre en procesos. Taiwán y Corea evalúan rutas alternativas, pero demoras afectan suministro global de electrónicos.
Rutas alternativas como Cabo de Buena Esperanza alargan viajes 10-15 días, elevando costos logísticos 20-30%. Economías emergentes sufrirían alzas en combustibles y fertilizantes importados, impactando agroexportaciones. Un cierre prolongado restaría 0,5% al PBI global en 2026.