La Policía de Londres arrestó a Peter Mandelson por presunta mala conducta tras nuevas revelaciones del caso Epstein; quedó en libertad bajo fianza.
La Policía Metropolitana de Londres detuvo a Peter Mandelson, exembajador británico en Estados Unidos y exministro laborista, bajo sospecha de conducta indebida en el ejercicio de un cargo público, en el marco de una investigación impulsada por nuevos documentos vinculados al caso Jeffrey Epstein.
Mandelson fue trasladado a una comisaría de Londres este lunes y quedó en libertad bajo fianza mientras avance la investigación, informaron las autoridades. La Metropolitana precisó que el arresto se vincula con una investigación criminal por presunta mala conducta en funciones públicas, tras la difusión de archivos del caso Epstein que evidencian lazos entre el exdiplomático y el financiero condenado por delitos sexuales.
Según datos policiales, el operativo se activó a principios de febrero, cuando se recibieron alegaciones concretas sobre una posible filtración de información sensible a Epstein durante el ejercicio de cargos públicos. El mandato de registro abarcó propiedades de Mandelson en Wiltshire y Camden, al norte de Londres. La pesquisa se alimenta, en parte, de millones de páginas de documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos a finales de enero, en el marco de las llamadas “Epstein Files”.
En el centro de la polémica aparecen correos electrónicos y registros de pagos. Fuentes citadas por medios internacionales sostienen que, entre 2003 y 2004, Mandelson habría recibido al menos tres transferencias de 25.000 dólares desde cuentas de Epstein en JP Morgan, cuando era diputado y antes de retomar cargos relevantes en el gobierno de Gordon Brown. Además, ciertos mensajes aluden a la provisión de notas internas vinculadas a la oficina de Brown, con menciones a venta de activos, impuestos sobre bonos bancarios y decisiones de política económica, información que habría sido compartida con el financiero.
Un correo de 2009 indicaría que Mandelson remitió a Epstein una nota interna del primer ministro sobre incentivos fiscales y la venta de activos estatales, describiéndola como un “documento interesante”. Otro mensaje, fechado en mayo de 2010, registraría la anticipación de la renuncia de Brown como líder laborista y primer ministro. Para los investigadores, el punto central no sería solo el vínculo personal, sino la posibilidad de que el exfuncionario usara su posición para favorecer intereses privados, compartiendo información sensible relacionada con la política pública.
En el plano político, el arresto profundiza una crisis de imagen para el primer ministro Keir Starmer y el gobierno laborista. Starmer había designado a Mandelson como embajador en Washington a fines de 2024 y, cuando trascendieron las primeras revelaciones sobre su relación con Epstein, el exdiplomático fue apartado del cargo en septiembre de 2025, pocos meses después de asumir. El nombramiento buscaba colocar una figura con peso mediático y vínculos con la élite empresarial en un puesto clave, pero el caso se transformó en un lastre político.
Tras la publicación de nuevos archivos, el jefe de gabinete, el responsable de comunicación y el secretario del Gabinete renunciaron, mientras sectores del laborismo presionan para que el primer ministro asuma responsabilidad política, más allá de la esfera judicial. El Ejecutivo británico admitió que el nombre de Mandelson figuraba en los procesos de selección y reconoció haber conocido parte de los antecedentes sobre su relación con Epstein, aunque defendió la designación por su experiencia y peso diplomático.
La Comisión de Inteligencia y Seguridad del Parlamento ya revisa documentos internos sobre la nominación y la evaluación de los vínculos con Epstein, aunque gran parte del material permanece bajo resguardo a pedido de la policía para no interferir con la investigación penal. A la vez, la Comisión de Privilegios de la Cámara de los Lores analiza posibles sanciones disciplinarias si se confirmara que el exdiplomático violó normas de conducta parlamentaria o diplomática.
En lo personal, Mandelson quedó además bajo la lupa de otra línea de investigación. A mediados de febrero de 2026, el exembajador renunció al Partido Laborista para evitar un mayor daño político, tras comparecer ante la policía de Londres para responder sobre los pagos y su relación con Epstein. Horas antes de la detención, publicó un mensaje reiterando que no cometió ningún delito y que sus acciones no buscaron beneficios personales, una afirmación que ahora se contrasta con la documentación reunida por la Metropolitana.
El caso se superpone al de otros nombres de alto perfil en el país, como el ex príncipe Andrés, también mencionado en la misma oleada de indagaciones derivadas del caso Epstein. La difusión de nuevos archivos y la reapertura de investigaciones en el Reino Unido reavivan un debate que excede lo sexual y se desplaza hacia la confidencialidad de información de Estado, el uso de influencia política y el cruce entre poder económico y poder público.
La investigación contra Mandelson no está cerca de cerrarse. El gobierno británico planea publicar, a inicios de marzo, un primer bloque de documentos oficiales ligados a su nombramiento como embajador, mientras el resto permanecería reservado durante el proceso penal. En paralelo, crece el debate público sobre la capacidad del sistema político para detectar conductas de riesgo en sus figuras de alto nivel y sobre la rapidez con la que el Estado reacciona cuando las fallas quedan expuestas en la Justicia.