MÉXICO: Una línea de inteligencia ligada a una pareja sentimental activó un operativo con apoyo de Estados Unidos que derivó en la muerte del jefe del CJNG y desató represalias.
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, quedó enmarcada en una secuencia de inteligencia, seguimiento y despliegue militar que terminó con un enfrentamiento en el sur de Jalisco y una reacción posterior que, según cifras oficiales, dejó decenas de muertos.
El secretario de Defensa, Ricardo Trevilla, expuso el lunes nuevos detalles del operativo realizado el domingo. En la conferencia presidencial sostuvo que las fuerzas especiales lograron ubicar al jefe del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) “oculto entre la maleza” y que, al ser detectado, abrió fuego contra los uniformados. En ese intercambio, indicó, resultó herido junto a dos escoltas.
Siempre de acuerdo al parte oficial, los tres fueron subidos a un helicóptero para ser trasladados a un hospital, pero murieron durante el traslado. En el lugar del escondite, añadió la Defensa, murieron 11 integrantes del grupo criminal que custodiaba la zona.
La pista que llevó a las fuerzas armadas hasta el punto exacto, según Trevilla, no surgió de un dato aislado sino de una línea de investigación centrada en el entorno personal del capo. México y Estados Unidos seguían a “El Mencho” desde hace años, con órdenes de aprehensión vigentes por delincuencia organizada y narcotráfico, pero esta vez la cadena de información permitió ajustar el cerco.
Una pareja sentimental de “El Mencho”, la pieza clave
Trevilla explicó que la investigación militar ubicó a un hombre de confianza relacionado con una de las parejas sentimentales de Oseguera Cervantes. Ese hombre, dijo, el viernes trasladó a la mujer hasta Tapalpa, Jalisco, para encontrarse con el líder del CJNG.
La localización se terminó de afinar con información adicional provista por Estados Unidos, que fue presentada como determinante para confirmar el área y coordinar el movimiento de fuerzas. Tras ese encuentro, la mujer se retiró, y los equipos de seguridad interpretaron que el objetivo permanecía en el sitio, rodeado por un círculo de protección.
Se prepara el cerco por tierra y aire
Con la confirmación de que “El Mencho” seguía en el lugar, las fuerzas especiales avanzaron en la planificación de un operativo combinado. Se preparó un cierre por tierra con personal del Ejército y de la Guardia Nacional, buscando controlar accesos y movimientos en la zona.
En paralelo, se organizó un despliegue aeromóvil: una fuerza con seis helicópteros y más efectivos quedó en alerta en estados vecinos para intervenir según la evolución del operativo. La Fuerza Aérea mexicana también se sumó con aviones destinados a reconocimiento e interceptación, de acuerdo a lo expuesto por el funcionario.
El enfrentamiento y la violencia posterior
La acción del domingo cerró con el anuncio de la muerte de Oseguera Cervantes, pero el impacto no se limitó al punto del operativo. Según datos del gabinete de seguridad citados en la misma línea de reportes oficiales, la jornada terminó con un saldo total que superó los 70 muertos, entre ellos 25 integrantes de la Guardia Nacional.
En ese contexto, las autoridades también informaron que uno de los jefes del CJNG habría ofrecido a sus pistoleros más de 1000 dólares por cada militar abatido, en una señal de represalia que, según los datos difundidos, multiplicó ataques y elevó la tensión en el despliegue federal.
La caída del líder del CJNG, con apoyo de inteligencia estadounidense, expuso dos planos a la vez: por un lado, la capacidad del Estado para cerrar un operativo de alto impacto; por otro, la reacción inmediata del cártel y su potencia de fuego, reflejada en los números de víctimas informados tras la jornada.