MADRID: La prioridad de los bancos centrales se redefine y ubica el riesgo geopolítico por encima de los desafíos económicos, según datos de una encuesta de UBS AM.
El 74% de los gestores de reservas globales identifica una creciente escalada de la guerra comercial como el mayor peligro actual, por delante de la inflación o las tasas de interés. Le sigue el temor a un incremento en los conflictos militares, según el 51% de los encuestados. “El año pasado se hablaba de inflación y política monetaria; hoy, la discusión gira más en torno a cómo enfrentar disrupciones internacionales”, sostuvo Max Castelli, encargado de Estrategia para Mercados Soberanos Globales de la firma suiza.
El informe de UBS recabó la visión de líderes de 40 bancos centrales, destacando que la agenda MAGA (más aranceles, menor regulación y tributos, energía accesible y recortes presupuestarios) resulta poco convincente: el 86% de los consultados considera que estas medidas no lograrán impulsar la economía de EE.UU. a largo plazo. Además, el 65% de los responsables teme por la independencia de la Reserva Federal, mientras que el 47% advierte sobre un posible deterioro del Estado de Derecho suficiente como para afectar las decisiones de inversión.
Este cambio de paradigma se percibe en el pesimismo creciente respecto a las perspectivas económicas: más del 80% estima que las tasas de la Fed se mantendrán entre 3% y 4% el año próximo y el 40% prevé que el IPC estadounidense se ubicará en ese rango. En este contexto, la geopolítica es la noción más repetida y ha pasado al primer plano de las preocupaciones.
En cuanto a la asignación de activos, la diversificación sigue siendo una constante, aunque según la encuesta esa tendencia “parece haber llegado a su techo”. El oro mantiene fuerte demanda y es señalado como la mejor oportunidad de rendimiento ajustado al riesgo en los próximos cinco años. También cobra relevancia la deuda de mercados emergentes, los bonos corporativos y, en particular, los bonos verdes, respecto de los cuales se espera una mayor incorporación a las reservas oficiales. Por el contrario, se desacelera el interés por aumentar la exposición en renta variable.
Por último, un 80% de los encuestados sostiene que el dólar seguirá siendo la moneda de reserva dominante. Sin embargo, hay una apertura creciente hacia otras divisas, principalmente el euro (74%), seguido por el renminbi chino (59%). Las monedas digitales escalan posiciones y ocupan el tercer lugar como alternativas de diversificación, citadas por el 44% de los gestores. El sentimiento sobre el dólar, en todo caso, se mantiene cauto: “No existen verdaderas alternativas, aunque se espera una debilidad relativa en el corto plazo”, resumió Castelli.
F: gs (Funds Society, UBS AM)