Santa Cruz: Bolivia vivió una jornada decisiva con el fin de dos décadas de dominio del Movimiento al Socialismo. El país se prepara para elegir entre dos referentes de la oposición en octubre.
El domingo 17 de agosto, Bolivia fue escenario de unas elecciones presidenciales que rompieron el esquema vigente en las últimas dos décadas, con el colapso político del Movimiento al Socialismo (MAS), fracturado por la interna entre Evo Morales y Luis Arce. Con el 92% de las actas escrutadas, el senador Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano, obtuvo el 32,1% de los votos, y el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, de la alianza Libre, sumó el 26,8%, lo que obliga a una inédita segunda vuelta programada para el 19 de octubre.
El resultado sorprendió a la política boliviana, ya que ningún sondeo anticipaba el avance de Paz, hijo del exmandatario Jaime Paz Zamora, quien capitalizó el desgaste de la izquierda y la frustración social por la crisis económica y los enfrentamientos internos en el oficialismo. En tercer lugar quedó el empresario Samuel Doria Medina, seguido por Andrónico Rodríguez, el candidato cercano a Evo Morales, que apenas superó el 8% de los sufragios.
Por primera vez en la historia de Bolivia, la presidencia se disputará entre dos figuras de la oposición, reflejando una nación polarizada y con un Congreso fragmentado, donde ninguna fuerza tendrá mayoría absoluta. El oficialismo, sumido en el conflicto entre Arce y Morales, no logró consolidar una propuesta unificada y terminó relegado, en parte por el pedido del exmandatario de anular el voto, acción acompañada por casi uno de cada cinco electores.
Estos comicios llegaron en un contexto económico calamitoso: inflación en alza, escasez de combustibles y alimentos, y un déficit fiscal cercano al 10% del PIB, elementos que contribuyeron a la pérdida de confianza en el modelo estatista originado durante la gestión de Morales (2006-2019) y prolongado bajo Arce.
La campaña entre Paz y Quiroga estuvo marcada por promesas de “recuperar la economía para la gente” y avanzar en “un capitalismo para todos”, lemas que sintonizaron con una sociedad harta de la burocracia estatal y el estancamiento productivo. La solidez de Paz radica en su perfil moderado, con eje en la reconstrucción institucional y el desmantelamiento de organismos estatales deficitarios. Quiroga, por su parte, representa un ala más conservadora, decidido a acelerar la apertura a la inversión y el control del gasto público.
Pese a la escasa violencia general, se registraron incidentes focalizados en el Trópico de Cochabamba, bastión de Morales, donde se denunciaron agresiones y caos. Aun así, la participación superó el 78,5% sobre un padrón de 7,5 millones de electores, dejando en claro que el desgaste de la vieja política abrió paso a un cambio de ciclo.
El presidente Luis Arce, tras emitir su voto, reiteró que respetará el calendario del Tribunal Supremo Electoral y entregará el mando el próximo 8 de noviembre al ganador del balotaje.
F: gs (bbc, dw, lanacion, infobae, cnn, swissinfo)