Miguel Fernández bloqueó la adhesión de la UCR provincial al armado de Schiaretti y Lousteau y formalizó ante la Justicia Electoral que el partido no integrará esa alianza.
El radicalismo bonaerense resolvió quedarse afuera de Provincias Unidas luego de que el presidente del comité provincia, Miguel Fernández, se negara a firmar la adhesión presentada por Pablo Domenichini, dirigente de Evolución cercano a Martín Lousteau. Fernández envió además una nota al juez federal con competencia electoral, Alejo Ramos Padilla, para que rechace formalmente el ingreso del partido al frente impulsado por Juan Schiaretti.
La disputa se agudizó porque la candidatura de Florencio Randazzo en el primer lugar de la lista de diputados nacionales era condición impuesta por el gobernador cordobés, avalada únicamente por el sector de Evolución. Esa movida no fue acompañada por los sectores que responden a Maximiliano Abad ni a Fernández.
En las últimas horas, Domenichini había convocado a la Convención de Contingencia de la UCR, órgano encargado de aprobar la política de alianzas. Pero la sesión quedó trunca: dirigentes cercanos a Abad y Fernández —Érica Revilla, Sebastián Salvador, Agustín Máspoli, Miguel Gargaglione y Diego Garciarena— se retiraron y dejaron al encuentro sin quórum. La maniobra dejó al partido provincial fuera de la alianza.
El trasfondo es más profundo. Según Fernández, “no se está impugnando un nombre, sino un procedimiento”. La objeción fue que la firma para sumar al radicalismo a Provincias Unidas se realizó de manera unilateral, sin el aval institucional del comité y con la rúbrica exclusiva de los apoderados de Evolución.
La decisión golpea el plan de Schiaretti, que pretendía sumar al radicalismo bonaerense como socio clave en un frente que también cuenta con sectores del peronismo desencantados. La ausencia de la UCR deja al espacio en una posición más frágil de cara a las legislativas del 7 de septiembre.
El rechazo, sin embargo, no compromete la estrategia de Somos Buenos Aires, la coalición que los sectores mayoritarios del radicalismo sostienen en la provincia. Desde allí aseguran que mantienen acuerdos estables y que seguirán trabajando en una propuesta diferenciada.
El episodio refleja una tensión que venía gestándose. Lousteau y su tropa apostaron a un entendimiento con Schiaretti y sectores peronistas, pero esa jugada estalló en la interna. La judicialización de la adhesión, las críticas abiertas y la fractura del quórum muestran que la unidad radical está lejos de alcanzarse.
Frente al vacío en Provincias Unidas, algunos dirigentes analizan alternativas: desde reflotar la histórica Lista 3 del radicalismo hasta explorar acuerdos puntuales con referentes como Elisa Carrió. La dispersión de opciones amenaza con debilitar aún más a un partido que intenta sostener presencia territorial en el mayor distrito electoral del país.
En este marco, la figura de Randazzo vuelve a dividir aguas dentro del radicalismo, como ya ocurrió en el pasado, y marca un nuevo capítulo de desencuentros que impacta directamente en el tablero bonaerense.
F: gs (LPO, LT, CB, LP)